miércoles 14 de marzo de 2012

Cuéntame cosas...

El conseguir un resultado medianamente satisfactorio es una tarea ardua y difícil, y seguro que para unos más que para otros, pero cuando termina la jornada y tengo oportunidad, siempre les pregunto a Javier y a Clara que me cuenten qué tal les ha ido el día, cómo se lo han pasado, qué han hecho en el colegio, qué tal le ha ido la poesía que le tocaba a Javier que le preguntaran, si Clara ha tenido que pintar mucho o si Javier ha aprendido una nueva posición en Taekwondo. El caso es que siempre que les preguntas, te responden muy brevemente, con monosílabos o con frases como: "pues ya te lo he dicho, bieeen", con lo que no te cuesta mucho interpretar que están muy cansados ahora y no les apetece hablar. Sin embargo, y aún siendo consciente que no les vas a sacar mucho más, vuelves a intentarlo por si acaso, o para que al menos no te quedes con las ganas y te reafirmes en que has puesto todo de tu parte, hasta que consigues un: "hay papá, no seas pesado", después de haberles dicho: "pero hijo, algo más habrás hecho, ¿No?".

El caso es que muchas veces me doy cuenta de que tengo poca paciencia y pretendo forzarles a dar una respuesta o entablar una conversación en lugar de saber jugar con los tiempos y buscar el mejor momento para que ellos me cuenten sus cosas, porque al menos ellos lo hacen cuando quieren, como todos, y es ese momento el que hay que dedicarles sus minutos, darles toda la atención y mostrar entusiasmo por lo que te cuentan o bien dejar ver tu preocupación si la historia lo requiere. "¿Sabes papá que hoy he marcado un gol por toda la escuadra?, mira te voy a decir cómo ha sido, yo estaba así y entonces Manu me ha pasado, he visto que Juan estaba en el otro lado, y...", y entonces Clara también quiere contar su historia, casi sin que le de tiempo a Javier a terminar la suya, y uno detrás de otro me regalan un rato maravilloso que no tiene precio, pero eso sí, cuando ellos quieren, que suele ser siempre en los mismos momentos del día, durante la cena o bien cuando se van a la cama. Hay veces que tendría que grabar esas conversaciones porque muchas de ellas no tienen desperdicio y resultan bastante graciosas, así cuando fueran mayores podría enseñarles todas y cada una de ellas para que vieran lo que me contaban cuando eran pequeños.

Lo que también me gustaría es poder contarles yo a ellos historias, tener esa capacidad para captar la atención de los niños que tienen algunos privilegiados, cuando se ponen delante de ellos y comienzan a hablar, ante la mirada impasible de los pequeños, que parece que están construyendo en su mente, todos y cada uno de los escenarios que escuchan de quien les habla. Pero esto es más difícil aún, no sólo tienes que tener algo interesante que contar, sino que además tienes que saber hacerlo, es como los chistes, no todo el mundo puede hacer reír de la misma manera a los demás contando el mismo chiste, hay que saber contarlos.

De momento, me conformo con aprender cuándo es el mejor momento para que Javier y Clara me cuenten sus historias, y además de vez en cuando me cuentan sus chistes, a su manera, y me hacen darme cuenta que después de 39 años, se siguen contando los mismos chistes de Jaimito...qué tendrán para los niños.

miércoles 29 de febrero de 2012

Padres de cine

Aprovechando la última ceremonia de los Oscar, he querido dejar en este blog unas cuantas películas en las que a mi humilde modo de ver quedan reflejados una serie de valores, todos ellos válidos, diferentes, y con los cuales muchas veces me identifico o me gustaría identificarme como padre. Está claro que esto de educar es muy complicado, pero aún lo es más cuando se trata de tus propios hijos; son muchas las veces que me pregunto: "¿Habré sido demasiado exigente?, ¿Tendría que haberle regañado?, ¿hoy no he jugado con él lo suficiente?, ¿Le debería haber comprado lo que me ha pedido?, ¿he sido justo?..."', son preguntas que no tienen una respuesta inmediata, incluso es posible que nunca tenga una respuesta a las mismas, y que muchas noches me quiten el sueño pensando en si se puede rectificar algo que me hace no estar cómodo; quien sabe, lo mismo el día menos pensado aparece la respuesta.

1.- Adivina quién viene esta noche: ¿quién no ha pensado en esa situación alguna vez? Cuando tu hija te dice que quiere casarse y no apruebas el matrimonio, debe ser difícil no entrometerse al principio, pero después, cuando lo analizas más despacio, dando importancia sólo a lo que realmente la tiene, es cuando la realidad te hace abrir los ojos y la mente. El discurso final de Spencer Tracy es además de emotivo, realmente maravilloso. http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=escena%20final%20adivina%20quien%20viene%20esta%20noche&source=web&cd=1&ved=0CDEQtwIwAA&url=http%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DgpDTgVS7vWs&ei=k5FOT5XqO9GzhAfEhdkp&usg=AFQjCNGZyuIK9DQGPkAoZdKlwbeIpBegJA&sig2=MEiA8kPM8XIdg7F65zorHA

2.- Kramer contra Kramer: un padre que consigue lo mejor en su trabajo, aquello con lo que había soñado profesionalmente y ese mismo día su mujer le dice que le deja y que además tiene que ocuparse de su hijo de siete años. Después de duros momentos en los que tiene que hacer de padre y madre a la vez, y cuando por fin consigue establecer una buena relación con su hijo, su mujer aparece para pedirle la custodia. La verdad es que es una película muy recomendable, un drama social sí, pero que te hace pensar y no te deja indiferente.

3.- Indiana Jones y la última cruzada: un padre que comparte una afición con su hijo, y que además se ve inmerso en la misma aventura, buen consejero, protector, pero al final, buen compañero de viaje. A mi me gustaría poder compartir algo de mi tiempo con mis hijos cuando todos seamos mayores.

4.- Buscando a Nemo: un padre que lucha por encontrar a su hijo, enfrentandose a todo aquello a lo que había intentado evitar que lo hiciera su hijo cuando le podía educar estando a su lado, lucha contra sus miedos, contra sus peligros, contra él mismo, sin cesar en el empeño, sin abandonar, sin perder la esperanza incluso cuando todo parecía perdido.

5.- El Rey León: Un padre que intenta educar a su hijo desde la rectitud de un Rey, pero dejando siempre espacio para la diversión y el juego, para el cariño, dedicando tiempo juntos, llegando a dar su vida para salvar a su pequeño. Es una de las escenas más emotivas de las películas de Disney. Difícil de olvidar.

6.- Shrek: quizás el que sea más diferente, el que rompa moldes, no por su aspecto físico, sino porque es el más permisivo, el que deja las reglas a un lado, para el que no hay maneras; sin embargo, quizás también fuese el que tenía más miedo de ser padre, más dudas al enfrentarse a ese momento.

7.- En busca de la felicidad: luchar por conseguir lo mejor para tu hijo, incluso cuando no lo tienes o cuando lo que tienes sólo son problemas. Es posible que, como dice el refrán, lo que no te mata te hace más fuerte, y que si tus hijos están por medio, nunca pierdes la esperanza por encontrar el camino.

8.- La vida es bella: qué decir de este padre, es cierto que es una película, pero Benigni es capaz de inventarse un juego para que su hijo no sea capaz de ver el monstruoso mundo en el que realmente se encuentra. Ya se dará cuenta cuando crezca y sea mayor, pero de momento, no hay necesidad de que sufra mientras uno pueda evitarlo, para qué hacerle pasar miedo si no hay porqué.

9.- John Q: una situación extrema, tu hijo necesita ser operado, un hospital, y eres capaz de cualquier cosa para que pueda tener lo que necesita, sufres porque nadie te hace el caso que crees que mereces, y porque ves que se acaba el tiempo.

10.- Los descendientes: un padre que nunca se ha ocupado de sus hijos y que por accidente tiene que hacerlo cuando ya uno de ellos es adolescente y la otra tiene nueve años. No consigue hacerse con ellos, le cuesta mucho comprender a su hija mayor y hacerse entender con su hija pequeña, sin embargo y por circunstancias de la vida, al final, llega a conocerlas tal y como son, y llega a entender y descubrir sus necesidades, dándose cuenta de todo el tiempo perdido.

jueves 16 de febrero de 2012

Carnaval, entre popeyes, comics y súper héroes.



Febrero, como cada año, en el colegio se celebra el carnaval, y este año la temática es Popeye para Javier y personajes de cómic o Súper héroes en el caso de Clara. Lo de Popeye está más o menos claro, y digo esto porque si me hubieran preguntado, yo siempre habría dicho que Popeye iba con un traje y gorrito de marinero blancos, y un pañuelo de color negro al cuello. Aún teniéndolo tan claro, lo primero que haces al llegar a casa es mirar en Internet para ver las fotos del personaje, y...llega la primera sorpresa, Popeye no es como tu lo recordabas, si no que lleva una camiseta negra, un pañuelo rojo al cuello, un pantalón azul claro y eso sí, un gordito blanco, como tu decías. Ya la historia cambia, pero te niegas a que sea tan rápido y buscas y rebuscas para encontrar alguna foto o vídeo en Internet en el que aparezca ese Popeye que tú habías visto tantas y tantas veces durante tu infancia en los dibujos de la tele, esos en los que se peleaba con Brutus por Olivia; al final aparece por algún sitio y corres a enseñárselo a todos los de la casa como un loco diciendo, "lo ves, lo ves, te lo dije"; y los demás dicen: "vale, que sí, pero vamos a hacer el otro, que lo han dicho en el colegio".

El caso es que ha medida que pasan los días, te van llegando noticias de los demás disfraces de los niños del cole, y claro, tú que todavía no te habías puesto manos a la obra, comienzas a darte cuenta de que se ha montado una verdadera industria textil alrededor de los peques, y sin querer, todo empieza a parecer una competición para ver quién pone más empeño y saca su parte más creativa para tener el mejor Popeye. "Me he encontrado a la madre de Fulanito y me ha dicho que los botones los ha pegado con fieltro"; "y ayer hablé con Menganita y me ha enseñado una foto del bote de espinacas y le ha quedado genial"...así que, el fin de semana, tu mujer y tu, a coser, a recortar, a pegar y luego llega la parte difícil, a que Javier se lo quiera probar. "Falta la pipa!!!", "y cómo lo hacemos", "ya se, con esto que tengo por aquí, y un bote de pica pica, todo listo". Y así se pasa una tarde entretenida, y el disfraz no ha quedado tan mal como esperabas.

El caso de Clara, Super héroes y personajes de cómic, era todo un reto, porque siendo chica, no lo teníamos muy claro, quitando Cat Woman y Supergirl, no nos acordábamos de muchas más; entonces surgen las dudas, "oye, me ha dicho la madre de Zulanita que si la Pitufina valía", "pueeees, los Pitufos eran cómic, así que yo creo que sí", "y ¿El Zorro?, no es un Super héroe ¿no?", "no, pero es un héroe, y también un personaje de cómic"; "bueno, ya se de que va a ir Clara, de Hiedra Venenosa", a lo que yo respondí: "¿de quiéeen?, no lo he oído en mi vida, ¿eso no es una planta?", y entonces acudes a la tan socorrida fuente de información hoy en día, Internet, y te enteras que es un personaje que sale en Batman, y dices, "pues vale, vamos a ver cómo lo hacemos para que quede bien", a Clara le va a encantar porque lleva los labios pintados de rojo anaranjado.

Las sorpresas vendrán el día que tengan que ir Javier y Clara disfrazados, viendo las maravillas que algunos son capaces de fabricar en casa, ¿les ayudarán las abuelas?...

martes 7 de febrero de 2012

Esto sí son emociones fuertes.

Ni siquiera se trataba de un partido oficial, ni siquiera tienen un equipo, ni siquiera están apuntados a una liga regular, pero los que organizan las actividades extra escolares del colegio, decidieron acertadamente, que podían organizar un partido de fútbol un sábado por la mañana. Allí estábamos todos acompañando a Javier, y la verdad, sólo había que mirarle a los ojos para ver lo mucho que ese día significaba para él, desbordaba alegría por todos sus poros. "Mira papá, este es Nicolás, es el portero", decía abrazado a su amigo Manuel. "¿No ha llegado Clara todavía?, ¡ahí está Miguel!", poco a poco iban llegando todos sus amigos, y hasta Juan vino a ver el partido, ya estaban todos y a cual más nervioso, se ponían a calentar sin que ni siquiera hubiese llegado el entrenador, haciendo ejercicios inverosímiles, que más bien se inventaban, presa de los nervios del estreno.

Cuando llega el momento de empezar, los padres nos vamos a la grada, bromeando entre nosotros y no siendo conscientes en ese momento de lo mucho que puedes involucrarte cuando uno de esos pequeños protagonistas es tu hijo. Tardas poco en levantarte de tu asiento, sencillamente lo que tarda el balón en acercarse al área, no digo ya a la portería porque eso es pedir demasiado en ese momento, del equipo contrario, ya son el equipo a batir. Todos corren en la misma dirección, no hay orden ni acierto, pero todos ponen lo máximo y una ola de ilusión inunda el campo por completo, haciendo que padres e hijos remen en la misma dirección. Por supuesto no existe un arbitro oficial, sino que es uno de los monitores el que hace las veces de colegiado, pero a medida que avanza el partido, a alguien se le olvida y alza la voz diciendo algo como: "arbitro eso es faltaaaaaa"', lo cual hace que todo el mundo se gire para mirarle con ojos de extrañeza y provocando casi instantáneamente que el enfervorecido padre convertido en hincha, deje escapar una estúpida sonrisa antinatural para que todo el mundo sepa que se trataba de una broma.

Mientras tanto, yo ya no he podido aguantar y he decidido bajarme a pie de pista con la excusa de hacer unas fotos, y sin embargo tengo que tragar saliva de vez en cuando viendo cómo lucha Javier y pone lo mejor de su parte intentando marcar ese gol que tanta ilusión le haría, el problema es que todos quieren lo mismo y claro, no es fácil. Cualquier jugada con un mínimo de peligro, en estos casos las ocasiones de gol o bien son completamente desmesuradas, o bien prácticamente no existen, porque suele haber muchas diferencias entre unos equipos y otros, por eso como decía antes, en cuanto se produce un cierto acercamiento, los padres empiezan ya a gritar, levantados de sus asientos: "¡¡¡ vamos, corre, corre, tira, ahora, ahora....uyyyy!!!"' y los pequeños se lamentan y lo siguen intentando una y otra vez, hasta que en una de esas, el balón sobrepasa al portero y se cuela muy despacio, como disfrutando del momento y mirando a la grada, para ver cómo unos padres orgullosos saltan, aplauden y gritan la tan esperada palabra: "gooooool, goooool....ha sido mi hija", mientras todos los padres le felicitan y no cabe en sí de orgullo. Los niños por su parte ya están más que contentos, no importa si iban perdiendo por seis o por siete, la derrota no escuece si han podido abrazarse al haber metido un gol, eso es importante, hoy han sido Clara y Manuel, pero todos buscarán su segundo de gloria, y lo más importante es que se lo pasen bien con sus amigos. Otro día más, y otra lección que nos han dado a los padres.

miércoles 25 de enero de 2012

Por si vale de algo

Soy de los que piensa que tengo mucho más que aprender que enseñar, así lo he escrito alguna vez en este blog, y por eso me gustaría dejaros, Javier y Clara, unas cuantas premisas que he ido aprendiendo durante todo este tiempo, y que me han ayudado a intentar estar lo mejor posible cada día. No creo que deba daros consejos, y os pido que no los toméis como tales, sencillamente, leerlo alguna vez en la vida y experimentar por vosotros mismos para poder hacer vuestra lista y compararla con la que os dejo, nadie tiene la llave de la felicidad, porque no es algo que se tenga que buscar, es solamente un estado de ánimo que viene y va, lo que hay que hacer es invitarla a comer, tener la suerte de que se siente a la mesa con uno e intentar que la sobremesa se alargue lo máximo posible, pero no hay un método a seguir, sólo un camino por recorrer. Mi lista es:

1.- Mientras vivas, vive. Exprime al máximo cada día y disfruta de todo lo que hagas, sólo hay una vida, por mucho que te digan, nadie te puede garantizar otra cosa. Eres libre, siempre que respetes a los demás, haz lo que te apetezca, no te arrepientas de nada.
2.- Ama con toda tu alma, aunque corras el riesgo de perder más que ganar, pero es la única manera de saber lo que realmente significa esa palabra, es más, cuando alguien a quien quieres te haga daño, entenderás porqué es tan grande el amor y porqué es lo que hacer girar este mundo.
3.- Viaja y haz fotos siempre que puedas, es la mejor manera de cultivarse, de valorar lo que tienes y recordar a quienes forman y han formado parte de tu vida cuando te apetezca.
4.- Cuanto antes entiendas que el dinero no es lo importante, sino las personas con las que puedes compartirlo, antes aprenderás a valorar lo inmaterial.
5.- Hazte buenos amigos, cuida esa amistad toda la vida, pero recuerda que no siempre responderán como tu quieres, o como tu lo harías, pero no por eso deben dejar de ser tus amigos, ya te darás cuenta de quién es un verdadero amigo y quién no, que la elección sea tuya.
6.- Nunca te olvides de tus padres, es más, piensa que aunque lo hagas, ellos nunca te fallarán, siempre van a estar ahí, hagas lo que hagas. Reúnete de vez en cuando con tu familia, apóyate en ellos y atiende a sus llamadas, al final la familia es lo más importante.
7.- No dejes de leer, es una buena forma de trasladarte a distintas épocas, países, transformarte en monstruo, héroe, caballero, vagabundo, llorar, reír, o aprender sin moverte de tu sitio.
8.- La música debe formar parte de tu vida, escúchala, te ayuda a pensar, o a no pensar, a recordar o te acompañará cuando más solo te encuentres.
9.- Haz deporte y cuida tu salud, estando tú bien podrás preocuparte de que los que te importan y tienes a tu alrededor también lo estén. Cualquier deporte es bueno, pero si es en equipo mejor, te ayudará a respetar a los demás, a saber perder, a disfrutar de un triunfo, a valorar el sacrificio, a conocer personas que pueden llegar a ser los mejores amigos.
10.- Y si quieres saber cual es el amor más altruista, aquel por el que podrías hacer cualquier cosa, incluso renunciar a tu propia vida, aquel por el que no esperas nada a cambio, por el que nunca te cansas, por el que sufres si sufre, o por el que eres feliz simplemente si ríe, o aquel que no tiene precio, o por el que cuidas desde que aparece en tu vida y cambia tu existencia, entonces, sólo entonces, ten hijos.

Cuando seáis lo suficientemente mayores como para hacer vuestra lista, nos sentaremos a una mesa, y las leeremos en alto, compartiendo ese momento todos juntos.

jueves 12 de enero de 2012

Que no se apague la llama

Que no se acabe nunca la ilusión, no ya de la mañana del día de reyes, si no de todas las demás. Alguna vez he escuchado eso de que la Navidad es distinta con niños, y sí, no puedo negarlo, no puedo dejar de emocionarme cada 6 de enero, viendo cómo Javier y Clara se levantan esa mañana para ver lo que sus majestades les han traído esta vez y abrir los regalos; sin realmente llegar a entenderlo, corren a ver si se han comido el chocolate que ellos mismos les han preparado con esmero la noche anterior y si los camellos se han bebido todo el agua, haciendo siempre la misma pregunta: "¿Y, cómo suben y entran por la ventana?"

Javier ya va siendo más mayor, y pronto llegará el día en el que se dará cuenta, o escuchará detrás de una puerta, o en el patio del colegio, que los Reyes no existen, que son los padres, y entonces será cuando su incredulidad hará que nos pregunte, y le contaré la historia que tantas veces he ensayado, sin ocultar la realidad, porque un padre nunca miente; teniendo presente el riesgo que eso significa y lo mermada que en ese momento puede quedar su ilusión.

Pero Clara es más pequeña, y de momento intentaremos mantenerla al margen de tan preciado secreto, porque esa noticia debe llegarle a cada uno en su momento, sin forzar nada, intentando lo más importante, que la ilusión permanezca y no se pierda, que la llama siga encendida, y que ilumine cada mañana; porque se puede vivir dentro de una nuez y sentirse el rey del mundo, se puede ser no tan niño y seguir teniendo ilusión por vivir y por disfrutar de todo lo que esta maravillosa vida nos da, aunque durante este largo camino también se cobre su parte, algunas veces demasiado cara. Se puede andar deprisa por el campo o se puede pasear viendo cómo las libélulas azules baten sus alas manteniéndose casi inmóviles por encima del agua. Se puede no mover ni un músculo de la cara al recibir un regalo, o se puede estar nervioso por saber lo que habrá dentro de una caja envuelta en papel de regalo el día de tu cumpleaños. Te puedes no dar cuenta, o sonreír al ver crecer a tus hijos. Se puede mirar para otro lado o ver el brillo en los ojos de tu mujer cuando la miras. Se puede o no se puede mantener la ilusión, es cuestión de decidir, simplemente.

jueves 29 de diciembre de 2011

El lado más humano, aunque sea por una semana.

Es cierto, ahora en esta semana de Navidad, parece que alguien nos toca con su varita mágica y nos sale nuestro lado más humano. Mucha gente dice que no soporta las Navidades, o que cree que la gente se comporta de un modo falso durante las mismas, o que lo suyo sería ser siempre igual, no sólo en Navidad, pero no es menos cierto que aunque sólo sea por unos días, merece la pena dejarse llevar, contagiarse por el espíritu Navideño y ver las luces de colores en cada calle, los adornos en cada tienda, y la sonrisa en cada persona con la que te cruzas.

Es verdad que lo suyo sería ser así durante todos los días, durante todo el año, pero desgraciadamente la vida que llevamos hoy en día y más en las grandes ciudades, nos empuja al abismo cada mañana y no hace nada más que poner obstáculos en el camino que hay que ir salvando para poder terminar el día con la mejor cara posible.

Hay que intentar ser siempre solidario, pensar en los demás, pero sin dejar de pensar en uno mismo, para estar bien por dentro y así poder preocuparse de los que tienes alrededor y de cualquier otro que pueda necesitar de tu ayuda; porque todos tenemos algo que puede ayudar a los demás, sólo hay que buscar un poco, y siempre aparece. Espero que Javier y Clara no pierdan la costumbre de escribir un mensaje en Navidad, una tarjeta de felicitación, enviar una foto, una llamada telefónica, o cualquier otro gesto que tanta ilusión transporta en sólo una semana; no cuesta nada, sólo hay que poner empeño, es cuestión sólo de preocuparse y pensar que un abrazo, un beso, unas palabras o un gesto, puede provocar un volcán de emociones en aquellas personas que lo reciben; no vale sólo con esperar a ver qué recibo, ni decir eso de: "yo es que soy así, y así me tienen que querer", porque lo mismo luego, dejas de recibir esos gestos, aunque sean por una semana; hay que entregarse también; esto es un suspiro y pasa demasiado deprisa como para dejarse algo por el camino, porque no te va a dar tiempo a recuperarlo, no se puede volver atrás, o al menos si vuelves, ya no será lo mismo, algo habrá cambiado y la percepción será diferente.

Por eso, aunque sea por una semana, hay que practicar el espíritu navideño, lo mismo engancha tanto que no puedes dejarlo durante el resto del año.